El spinnaker, vela balón o más conocido por el nombre de “spí”, es una vela utilizada en los yates para poder aprovechar mejor los vientos portantes, es decir, los que vienen abiertos desde unos 90º de la proa hasta 180º. Es heredera de las grandes velas cuadras que llevaban los barcos en la época gloriosa de la navegación a vela, pero mucho más ligera. De hecho, aquellos barcos estaban diseñados principalmente para navegar con vientos a favor, y sin embargo, cuando tenían que ceñirse al viento lo hacían muy mal porque esas velas no estaban diseñadas para rumbos muy cerrados.

El spí es una vela muy llamativa ya que habitualmente suele tener varios colores, es grande, y además permite navegar más rápido que con otras velas. Tiene mala fama entre muchos cruceristas porque se piensa que es difícil de manejar y la maniobra es más complicada que la del foque o la de la vela mayor. Diríamos que es una vela más “rebelde”, pero como ya de por sí un barco de vela es complejo en su manejo, y hay que llegar a dominar la maniobra completamente, no está de más aprender a manejarla para poder aprovecharnos de todas sus ventajas.

Ciertamente, con una intensidad fuerte de viento, es mejor llevar una tripulación experimentada porque el barco se descontrola si se comete algún error o bien porque las olas influyen bastante a la hora de llevar bien orientada esta vela. Por este motivo suele utilizarse más en los barcos de regata que en los de crucero, aunque actualmente han surgido spínnakers más manejables que los tradicionales, en los que no es necesario armar tanto aparejo para manejarlos. Luego hablaremos de ellos.

Para poder aparejar un spí tradicional se necesitan varios elementos:

  • Driza. Como para izar cualquier vela, hay que llevar en el palo una o dos drizas que suelen llegar hasta la parte más alta y por encima del estay de proa, solamente para ser utilizadas con el spí.

  • Tangón. Es un palo o percha horizontal, que se fija en el palo, a una altura un poco más elevada que la botavara, pero hacia la proa. El tangón permite mantener la vela bien separada del palo y de los obenques. Por el otro extremo va enganchado al puño de amura. Se podría decir que es como la botavara de la vela mayor, pero en este caso solamente para el spí. Aclaro que el tangón también se puede utilizar para sujetar el foque cuando se navega a “orejas de burro”.

  • Amantillo. Permite mantener el tangón horizontal. Es como una driza pero que va a la punta del tangón. También se llama amantillo a la driza que con la misma función sostiene la botavara de la vela mayor.

  • Contra. También se conoce como “retenida”. Se fija al extremo del tangón, justamente debajo del amantillo, e impide que el tangón se eleve demasiado cuando el viento hincha la vela.

  • Braza. Es un cabo que viene desde la bañera y tiene como función hacer que el tangón se pueda llevar hacia proa o hacia popa, horizontalmente. La braza se engancha en el puño de amura de la vela.

  • Escota. Es la que nos permite tensar o aflojar la vela, según el rumbo que llevamos. Se fija en el puño de escota de la vela. La escota tiene que trabajar en coordinación con la braza ya que cuando se amolla la escota, la braza se caza y cuando se caza la escota, la braza se amolla (debemos aclarar que según vayamos amurados a una banda u otra, la braza actuará de escota y viceversa).

Como se puede intuir, el spí necesita ser manejado por personas que tengan una cierta experiencia ya que hay que coordinar muy bien la maniobra para poder orientar la vela correctamente. El izado de la vela suele ser un momento crítico porque como es una vela muy ligera, si se hincha antes de llegar el puño de driza a la parte alta del palo, costará mucho izarla. Por ello, el que maneje la escota ha de dejarla floja hasta que la vela esté arriba del todo. Tanto el tripulante que maneja la escota como el que maneja la braza deben ir muy compenetrados entre ellos, porque como hemos explicado anteriormente, cuando se ajusta uno de los dos cabos, el otro también hay que ajustarlo.

Pero no siempre es tan complicada la maniobra ya que todo evoluciona para la mayor comodidad de las sufridas tripulaciones, hoy en día existen spís que se pueden izar también sin necesidad de armar tanto aparejo. Éstos son los llamados “asimétricos“, que aparentemente son como un foque grande y muy embolsado. En este tipo de velas no hay que armar el tangón ni todo lo que conlleva. Simplemente se fija la amura de la vela, bien a un cáncamo en la cubierta, o más normalmente a un botalón, palo que sobresale horizontalmente desde la proa del barco, y que permite mantener la vela alejada del balcón o púlpito de proa. También lleva una escota, pero sin braza. Con este tipo de spí no es necesario disponer de tanta tripulación a bordo.

Para facilitar el izado de los spís también se inventaron hace tiempo los “calcetines” que son fundas alargadas en las que va metido el spí, y que se izan con la misma driza del spí, quedando arriba una vez izada la vela y permitiendo además “enfundarla” cuando se arría, como si fuera una salchicha. Esto conlleva la ventaja de que al izar el spí dentro del calcetín no se hincha antes de tiempo y para arriarlo es mucho más fácil. Este tipo de aparejos los utilizaron hace años los navegantes solitarios por su facilidad de manejo.

Otra categoría de asimétricos son los que llevan un estay propio, flexible, con una especie de enrollador que se llaman “almacenadores”. Básicamente funcionan como un enrollador pero lo que hacen es solamente girar el stay del propio spí, permitiendo enrollarlo o desenrollarlo. Son muy cómodos de manejo y ocupan menos que un calcetín. También los utilizan los navegantes solitarios.