Una placentera jornada de navegación puede transformarse en un fastidio cuando uno de los aparatos de gobierno y de propulsión que lleva un barco, fallan. Se nos rompe un guardín del timón; una fuga de aceite en el circuito del servomotor; un cable que se gripa en una polea; una red enredada en la hélice; un palo roto, etc.

Lo primero que debemos hacer es localizar la avería e intentar solucionar nosotros mismos el problema. En la mar no se deben “pedir sopitas” a la primera de cambio cuando tenemos un problema. Un patrón ha de ser capaz de solucionar los problemas básicos que puedan surgir. Cuando no es posible hacerlo, entonces sí debemos pedir ayuda. Es importante recalcarlo porque en los últimos tiempos se han popularizado actividades en muchos lugares de la naturaleza (mar, montaña, ríos),  donde la gente que las practica no van suficientemente instruidos, y piden ayuda en el momento que tienen algún problema.

Debemos valorar, y nunca mejor dicho, que las labores de asistencia y rescate en el mar suponen un coste enorme. Por ello, antes de pedir un remolque, tendríamos que comprobar que el seguro del barco lo cubre. Normalmente sí, pero a veces hay condiciones en la póliza que pueden excluirlo, y por ello al contratar y firmar el seguro, debe mirarse con lupa.

¿Cómo solicitamos un remolque? Tenemos varias opciones, normalmente utilizaremos la radio Vhf, bien haciendo una llamada de urgencia a través del canal 16(Pan, Pan), o si no, llamando directamente a un Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo o a una Estación Costera. Si estuviéramos en cobertura telefónica, también podemos optar por el teléfono de emergencias marítimas: 900 202 202.

¿Debemos preparar la embarcación para el remolque o lo hará todo el barco de salvamento? Conviene que tengamos preparadas unas cuantas cosas nosotros mismos antes de que llegue la ayuda. Esto facilitará la labor de tomar el remolque. Aunque nos darán unas cuantas instrucciones desde el barco remolcador, lo siguiente sería conveniente hacerlo:

  • Despejar la cubierta de proa de objetos que puedan molestar (cabos, defensas, embarcación auxiliar, velas, etc.).

  • Preparar un pie de gallo para amarrar el cabo de remolque a él (cabo corto que irá de una cornamusa a otra), siempre por debajo del balcón de proa y metido por las gateras o las guías de la regala. A veces, los barcos de salvamento disponen de uno ya preparado.

  • Equiparnos con guantes de seguridad, si disponemos de ellos.

  • Cuando nos lancen el cabo de remolque, lo harán mediante una sisga (cabo más fino al que va amarrado el cabo de remolque). Importante apartarse para no recibir un bolazo del nudo que lleva en el extremo.

Una vez tengamos hecho firme el cabo de remolque, nos trasladaremos a la popa de la embarcación, y un buen timonel ha de coger el gobernalle para seguir a la popa del remolcador, ya que si no el barco irá dando guiñadas y esto dificultará la labor de remolque. Sería bueno mantener contacto mediante la radio Vhf en previsión de cualquier contingencia que pueda surgir durante el remolque. Al llegar al interior de una rada o un puerto, debemos preparar defensas en un costado del casco, ya que el remolcador se abarloará a nosotros para facilitar la tarea de llevarnos al muelle o pantalán.