Las personas que se inician en el arte de navegar, bien  sea a vela o a motor, suelen tener dudas cuando organizan algún viaje con su barco ya que desconocen el funcionamiento de los puertos deportivos o clubs náuticos en el momento de solicitar un atraque, es decir, cómo hay que llamarles, qué tarifas cobran, qué servicios prestan, etc.

Lo primero que se debe hacer es informarse de los puertos que vamos a ir encontrando en nuestra ruta. Para ello se recomienda acudir a los derroteros, donde encontraremos los números de teléfono, el canal de Vhf por donde hay que llamarles, dónde podremos atracar, fondear, etc. También debemos tener en cuenta que no es lo mismo arribar a un puerto deportivo durante el verano que en otras épocas del año. En verano es probable que tengamos que hacer una reserva previa, y muchos puertos no las admiten, salvo que sea para una estancia larga y previo pago de una cantidad de dinero. Habitualmente suelen asignar los atraques en orden de llegada. Esto da lugar a divertidas “regatas” entre los barcos para ver quién llega antes, sobre todo a partir de la media tarde, que es cuando se suele regresar navegando desde las calas.

Otra cuestión es saber a dónde dirigirme cuando entro por la bocana del puerto. Generalmente, una vez que hayamos comunicado con la capitanía del puerto, nos indicarán donde esperar hasta que nos asignen el atraque definitivo. La gran mayoría de los puertos suelen disponer de un pantalán de espera, casi siempre aprovechando el del combustible, y allí es donde se suele esperar. En el caso de que el pantalán coincida con la gasolinera, no suelen dejar atracarse hasta que llegue la hora del cierre, salvo que haya suficiente espacio en ese momento y no estorbemos a los barcos que van a repostar. En muchos casos, además, es probable que tengamos que abarloarnos a otros barcos que ya estén atracados. Aquí se deben observar las más elementales normas de urbanidad y educación, entre otras, no pisar como elefantes y evitar pasar por la bañera del barco al que nos hayamos abarloado. Es evidente que a nadie le gusta que se le abarloe un barco con una pandilla de amigos y con ganas de juerga…

Supongamos que ya hemos atracado en el pantalán de espera o bien en el atraque si nos lo han asignado directamente. Lo siguiente que debemos hacer es dirigirnos a la capitanía del puerto para registrarnos. Para ello debemos de llevar la documentación del barco (permiso de navegación, seguro, titulación) y además los documentos de identidad de todos los pasajeros, ya que en muchos casos nos pedirán sus datos. Facilita esta labor tener ya un listado con los nombres y apellidos de todos, fecha de nacimiento y número del documento nacional de identidad, que es lo que normalmente suele solicitarse. En el momento de registrarnos también nos suelen preguntar el puerto de origen y el de destino, para tener un control de la ruta que está efectuando el barco y poder facilitar esos datos a las autoridades en caso de que sea necesario.

Una vez hecho el registro, normalmente se abonará la estancia. En algunos puertos te cobran todo el importe por adelantado o solamente una parte del mismo. Si, por ejemplo, solicitamos una toma para el enchufe de la torreta, ya que muchas veces son especiales, nos pedirán una fianza que la devolverán al marcharnos del puerto. En las tarifas suelen estar incluidos los servicios de duchas, toma de electricidad y agua para abastecer al barco. Cuidado, que en algunos puertos del Mediterráneo, colocan un contador de agua porque suelen andar escasos del líquido elemento. En ese caso nos la cobrarán al marcharnos, según lo que hayamos consumido. No obstante, no suele ser caro y nos obligará a ser más cuidadosos a la hora de gastar el agua. Algunos puertos disponen también de otros servicios que se cobran aparte, como la lavandería. La mayoría de los puertos hoy en día también disponen de una red gratuita de wifi y en ese caso habrá que pedir la clave.

Si hemos atracado en un club náutico, lo habitual es que podamos disfrutar de la mayoría de los servicios del mismo, aunque en algunos clubs hay áreas que están restringidas para el uso exclusivo de los socios. En ese caso nos debemos informar previamente para no meter la pata. Habitualmente nos darán una tarjeta o llave con la que podremos salir y entrar del recinto del puerto, y que conviene no perder ya que también suele conllevar el pago de una fianza.

Después de haber disfrutado de un merecido descanso en tierra firme, que es donde pisa el buey, llegará la hora de largar amarras y de encontrarnos de nuevo con el viento y las olas. ¿Cómo debemos proceder? Aconsejamos haber hecho consumos previamente, para que no tengamos que hacer cola en la gasolinera, sobre todo si se nos ocurre abandonar el puerto al mediodía. Lo mejor es repostar combustible el día que llegamos para evitarnos este inconveniente. Nos dirigiremos a la capitanía para abonar lo que quede pendiente de pago o bien para devolver las llaves, la tarjeta o el enchufe, en caso de haberlo solicitado. Conviene indicar la ruta que seguiremos, e incluso, avisar a Salvamento Marítimo para que tengan constancia de que salimos a navegar. Una vez hecho este trámite ya solamente nos quedará despedirnos de las amistades que hayamos podido hacer durante nuestra estancia y largar amarras para comenzar a disfrutar de nuevo de la navegación.