Todas las titulaciones náuticas exigen realizar unas prácticas para poder obtener el título correspondiente. Estas prácticas podemos dividirlas entre las que son obligatorias y las opcionales.

Entre las obligatorias están las de seguridad y navegación, que son las que se realizan en la embarcación de la escuela y también los cursos de radiocomunicaciones, en sus diferentes variantes. Resumimos a continuación las partes principales que componen esta práctica a bordo.

Las prácticas de seguridad y navegación consisten en unas horas de formación práctica en las cuales se puede distinguir entre lo que sería la formación en la dársena, es decir, amarrado o maniobrando y la formación navegando. En este artículo nos vamos a centrar en la primera parte, la formación antes de salir a navegar.

Muchas veces existe la creencia de que se llega a la embarcación y rápidamente se largan las amarras y se pone rumbo a alta mar. Esto no es así ya que la práctica propiamente dicha comenzará en el momento en que hay que explicar al alumno cómo debe embarcar y dónde puede agarrarse para poder desplazarse con seguridad por la embarcación. Hay una máxima que no debemos olvidar: “las prisas son malas en la mar”. Esto quiere decir que hay que tomarse un tiempo para preparar la embarcación antes de abandonar el puerto.

Una vez embarcados todos los alumnos y estibados sus efectos personales, comienza la parte más importante de la formación práctica: vamos a ver dónde están los elementos de seguridad del barco y cómo deben de utilizarse. Como elemento principal de seguridad se explica dónde están estibados y cómo se colocan los chalecos salvavidas. Ante el riesgo de accidente marítimo en todas sus variantes, el chaleco salvavidas es el elemento primario para poder mantenerse con vida en caso de abandono del barco.

Visto esto, se explica cómo utilizar la radio para poder hacer una llamada de emergencia. El patrón no es infalible y todos los tripulantes deben saber cómo actuar y a quien llamar en caso de que le ocurra algo que le invalide. También se explica el manejo de los elementos pirotécnicos para poder hacer señales de peligro: bengalas de mano y señal de luz roja con paracaídas, además de la señal fumígena flotante. Ya que hablamos de fuego, se enseñará también dónde están ubicados y cómo se manejan los extintores.

Seguidamente se enseña la ubicación de los grifos de fondo, imprescindible en caso de inundación ya que pueden ser puntos de entrada de agua. Relacionado con esto también se debe conocer cómo activar las bombas de achique. Además se enseña a cerrar correctamente las escotillas y los portillos para que navegando no pueda entrar nada de agua al interior de la embarcación.

Otro aspecto importante es el conocimiento de las partes principales del motor. No se trata de dar una clase de mecánica pero sí de saber dónde están los elementos que pueden fallar en un momento determinado y cómo actuar. El sistema eléctrico, comenzando por la conexión de las baterías y siguiendo con la explicación del cuadro eléctrico, componen también una parte importante de esta primera formación.

Subimos a la cubierta y allí es donde se enseñarán las partes principales que componen la maniobra de amarre del barco como puede ser la forma de hacer firmes los cabos en las cornamusas, nudos básicos, amarrar las defensas, etc. Por último, antes de largar las amarras, el orden en que éstas deben ser soltadas según la dirección del viento y de la corriente.

Una vez visto esto, estamos en condiciones de salir a navegar y seguir con el resto de la práctica, ya en navegación.